miércoles, 23 de abril de 2008

En el Jardín de Dios.

Veinte años de corrido buscando donde posar
derribando mentiras, agotando aguas y el aire
veinte años haciendo fraguar las emociones con mi cuerpo
y si no fuera para mi una sola mirada tuya hubiese sido innecesario

Nada he perdido contigo,
rozando nos uno a otro en esta locura
fieles e infieles a la vez,
escritos y marcados depositados uno a otro
preguntándonos pues saber no es nuestro derecho
sino nuestro privilegio

Caminantes del vació
pero qué da Si soy serpiente emplumada
americano cordillera
sediento de tu fresca sonrisa blanca


sabrás que no tengo donde vivir
pues la tierra es mi hogar.
tengo por techo al mismo cielo
y por sustento la nada

si puedes vivir de amor
entonces ven conmigo
si no lo puedes hacer
lo mejor es que te quedes donde estás
pues no tengo nada material para darte
hoy y nunca lo tendré

aún así soy propietario de hermosos Jardines
repletos de vida, batallando con la suciedad de los hombres
jardines que fueron sembrados de libertad
donde florece el rojo y los ríos son de lágrimas
la luz está en los ojos y el abrigo es el roce de las manos

De manera especial el cielo ha regalado
miles de estrellas a este mundo y se han fundido
ardientes, anónimas. Cada una ha sido vigilante
durante veinte años para un colibrí de pecho rojo como yo.